Los asistentes a la Sala de Lectura se dieron el tiempo para conocer el nuevo acervo, eligieron un título, lo leyeron en silencio y luego todos escribieron su propia historia, basada en lo que más les impactó del libro que tomaron.
Los chicos más grandes ayudan a los pequeños con las instrucciones o bien, leyéndoles incluso algunas partes del libro para su mejor comprensión.



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